Asturias no es un destino tropical estilo resort para bucear. Es un viaje por la costa cantábrica de agua fría, donde las embarcaciones locales salen desde Gijón, Candás, San Esteban de Pravia y Cudillero hacia arrecifes rocosos, paredes, canales, cavernas y vida macro. La ventaja es una mezcla poco común: vida de playa urbana en San Lorenzo, calas dramáticas como Playa del Silencio y Concha de Artedo, sidrerías, puertos pesqueros y acceso fácil a montañas del interior. El buceo se debe tratar como dependiente de la ventana meteorológica, con julio a septiembre como el periodo de agua más templada y horarios más fáciles para los operadores. Las personas que no bucean tendrán mucho que hacer, desde miradores en Cudillero hasta Cabo Peñas, paseos marítimos en Gijón y excursiones de un día a los Picos de Europa.