Djerba no es un destino de adrenalina con paredes y corales. Su atractivo es más tranquilo y mediterráneo: praderas someras de posidonia, pulpos, sepias, rayas, arrecifes accesibles para buceadores nuevos y una escalera de pecios para equipos con más experiencia. El Golfo de Gabes es inusualmente poco profundo, así que el snorkel y las inmersiones para principiantes se pueden organizar con facilidad cuando hay poco viento, mientras que sitios mar adentro como Pecio Aida y Pecio Eso aportan historia y estructura. En tierra, Djerba ofrece mucho más que una base de buceo. Encontrarás playas amplias de arena, lagunas aptas para kitesurf, hoteles de talasoterapia, los mercados de Houmt-Souk, Erriadh y Djerbahood, la alfarería de Guellala y un paisaje de asentamientos insulares inscrito por la UNESCO. Para grupos mixtos, ese equilibrio es la verdadera fortaleza del destino: los buceadores se mantienen ocupados, quienes no bucean no quedan aislados y la logística es sencilla gracias al aeropuerto de la isla y a los traslados cortos.